Este tema es algo que las personas lo suficientemente observadoras ya saben; no es ningún misterio para el mundo que el tratamiento de las enfermedades mentales es inadecuado y (en su mayoría) poco práctico, por no decir otra cosa, de todas las formas y/o maneras imaginables. A los enfermos mentales (especialmente a los graves) se les cataloga de «incurables» y de que «no hay esperanza para ellos», por no mencionar el estigma que conlleva, ser rechazados por los demás y tener dificultades para encontrar trabajo o empleo, por nombrar algunos. Ser un enfermo mental, o como dicen otros, ser un «loco», es una sentencia de muerte en la sociedad, más aún si la enfermedad mental es de larga duración o permanente. A continuación doy la respuesta al título de este artículo.
La razón por la que el mundo médico hace poco o nada para ayudar a los enfermos mentales y/o es incapaz de hacerlo (al menos masivamente) es bastante simple: se centran en lo material. El tratamiento de un trastorno mental por defecto se hace de tal manera que todo el enfoque se pone en que la causa es de naturaleza material. El sentido común te dice que no puedes tratar una dolencia espiritual con herramientas o métodos materiales, dentro de este contexto son como polos opuestos. No intentarías curar una pierna rota con una citación, ¿verdad? Exacto. Las lesiones o trastornos físicos requieren un tratamiento físico, lo mismo para los (metafóricamente) adversos.
La forma de trabajar por norma en cuanto al tratamiento de los enfermos mentales es saturarlos de fármacos (por ejemplo, antipsicóticos), detenerlos (temporalmente) y esperar que «se calmen». Por lo demás, no se produce ningún cambio en el sector médico a nivel mundial porque, sencillamente, no saben cómo ni qué hacer al respecto. En el mejor de los casos, los avances son menores.
¿Cuál es la solución? La mayoría de los enfermos mentales tienen como causa principal acontecimientos traumáticos, como una infancia horrible, que les provoca la enfermedad y, en consecuencia, les altera la vida (gravemente). Esta causa debe ser identificada, reconocida y anulada o erradicada, independientemente de cómo ocurra esto último. Eso es todo.
